A ver… convénceme
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Convencer a los demás para que sean millonarios
Si has estudiado, iniciado o desarrollado un negocio desde el hogar, también has sido parte de la negociación típica y frecuente para invitar y asociar personas para tu organización. La primera experiencia probablemente fue con uno que te invitó y presentó la oportunidad. Si decidiste unirte, las siguientes experiencias son frente a muchos que te dicen… “a ver, convénceme”
Esta mañana recibí un email de mi amigo Chema Barboza, donde me comentaba algunas de las frecuentes excusas que la gente presenta para no tomar una oportunidad de negocio. Esta conversación me ha llevado a este artículo que ahora te presento.
¿Un juego de poder?
Muchas personas piensan que el trabajo central de los negocios desde el hogar consiste en un juego de poder, en el que se van desarrollando “destrezas para reclutar”. Ese juego, parecido a un combate de artes marciales (en el gimnasio, con reglas controladas que evitan lesiones y muerte), comienza, como en el Tae Kwon Do, con una reverencia, en apariencia respetuosa, para pasar a brinquitos frente al adversario, estudiando el mejor momento para tirar una patada.
En la mente de los combatientes, la imagen del adversario postrado en la lona, listo para recibir el golpe final (simulado, con los jueces observando para impedir el daño real, pero dar puntos por la gran jugada). El problema es que los dos juegan a lo mismo. A derrotar al oponente.
A ver de cuál cuero salen más correas
Una parte importante del combate con técnicas japonesas, tailandesas, chinas o brasileñas, son los gritos para destantear y amedrentar. ¡Uaaaaaaa! ¡Grrrrrraaaagh! ¡Yyyyyaaaaah! y similares, aplican para el cotejo.
En la idílica “presentación de la oportunidad”, se replican los mismos gritos y actitudes de las luchas sanitizadas para el gimnasio o las escuelitas para niños futuros expertos en seguridad personal (que servirán de muy poco en la vida real, si las cosas se complican).
Tabla de equivalencias
Los gritos que infunden temor en el oponente, cuando se trata de presentar una oportunidad de negocios, se pueden clasificar en dos tipos: Ofensivos (de atacar, lograr puntos y conseguir el cliente), y Defensivos (de defenderse, evitar ser reclutado, demostrar que no podemos ser “engañados”).
Ejemplos de gritos de combate ofensivos:
- ¡No te puedes quedar fuera!
- ¡Yo estoy ganando miles! (o decenas de miles, o centenares de miles, o millones)
- ¡Los lugares están limitados!
- ¡Sólo para líderes! (¿donde he oído esto?)
- ¡Únete al equipo ganador!
- ¡Ahora mismo te ayudo a suscribirte!
- ¡Sólo para los que tienen visión de futuro!
- ¡Únete antes de que tus conocidos y familiares te inviten. Tú invítalos antes!
Ejemplos de gritos de combate defensivos (expresados en tono más bajo… como el ummmmmm budista):
- Ummmmm….
- Silencio
- Sí, me interesa, pero, no sé…
- Tú, ¿cuánto has ganado?
- ¿Puedes enviarme copia de tu estado de cuenta?
- ¿Me puedes pagar tú la inscripción y yo te pago de las ganancias?
- ¿Hay alguien de mi pueblo que ya esté haciendo el negocio?
- Si se gana dinero mientras se duerme, ¿por qué tú estás trabajando?
- No creo
- Se me hace mucho
- No me convences
- Lo mismo le dijeron a mi hermana… y ahora tengo un sobrino
- Nos vemos mañana para que me sigas convenciendo
- Los testimoniales me parecen de aficionados
- Los testimoniales me parecen de profesionales
- No hay testimoniales
- Son demasiados testimoniales
Cómo ganar el juego “Convénceme”
Solamente existen dos formas de ganar el juego. La primera es la obvia: no participar.
La segunda es más compleja, pero en mi opinión es la más acertada, porque es la que corresponde a la vida real. Trataré de explicarme.
Si es verdad que hemos encontrado una forma sensata, realista, rentable y alcanzable para ganar dinero con un trabajo desde el hogar y a través del Internet… si auténticamente la hemos adoptado como una nueva forma de vivir… si realmente despierta nuestros deseos de aprender más, trabajar sin descanso, vivir entusiasmados, disfrutar de libertades nunca disfrutadas y ser lo mejor que se puede ser en el negocio…
Si gracias a esa nueva actividad vivimos más felices, más ricos, más comunicados con la gente, más inteligentes y más motivados…
Entonces el juego de “convénceme” tendría que jugarse defensivamente.
Aunque por supuesto tengo que difundir por todos los medios la buena noticia, mi principal actividad es filtrar a las personas candidatas a formar parte de mi equipo. Una vez que parecen ser adecuadas, les tengo que dar la oportunidad de convencerme.
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